jueves, 3 de octubre de 2013

Inconformistas por naturaleza


Bambi (1942) es una película de Walt Disney basada en la novela del alemán Felix Salten, Bambi, una vida en el bosque (Bambi. Eine Lebensgeschichte aus dem Walde). Narra la tierna historia de un cervatillo y sus amigos del bosque. Una tierna historia con su punto trágico dirigida al público más infantil. Ganó tres premios de la academia, ninguno de los denominados importantes. Si quieren mi opinión, no es la película de Disney a la que más cariño le tengo.

Hoy he llegado a Bambi porque en los últimos días en casa hemos tenido un pequeño conejo. Desde el primer día me recordó a Tambor, el amigo de Bambi. En casa nunca han gustado los animales, mi hermana y yo nunca hemos tenido mascotas. Algún pececillo de color y un perequito, pero nada de perros, gatos o hamsters. El "no" de mi ama siempre era rotundo. Da la casualidad, o no, que a los dos días de que el conejo apareciera por casa, mi ama ya lo había hecho suyo. Lamentablemente, el animalillo llegó enfermo y no nos ha durado más de una semana. Imaginen quién se ha llevado la mayor decepción.

El ser humano es inconformista por naturaleza. Siempre quiere lo que no tiene, siempre echa de menos lo que nunca le había interesado. En casa estamos impacientes. Queremos volver a ver a nuestro Tambor particular correteando por los pasillos. Nunca hubiera apostado por algo así.

No voy a dejar de lado el tema, que aunque denostado, más gusta al público en general. En las relaciones personales pasa lo mismo. Empiezas a valorar las amistades cuando más lejos están y no les puedes ver lo que quisieras. Añoras la soltería cuando estás felizmente ennoviado y sólo piensas en encontrar a la persona de tu vida cuando picas de flor en flor.

Inconformistas. Por naturaleza.

PD: Tambor, igual de entrañable en francés o en castellano


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